The Oldest Restaurant

 El Botín, Ilustre Casa de Comidas Desde 1725
El Botín, Famous Eatery Since 1725
Aparte de contar con el Guinness Record de Restaurante más antiguo del mundo, fue visitado por personajes de la talla de Goya, Hemingway y Truman Capote.
Apart from holding the Guinness Record for the World’s oldest restaurant, the place was visited by reknown Goya, Hemingway and Truman Capote, among others.

El Botín, situado en la madrileña calle de Cuchilleros número 17 y abierto al público desde el año 1725, fue fundado por el francés Jean Botin. Al fallecer, el negocio fue heredado por sus sobrinos y en 1930, la propiedad pasó a la familia González Martín, quien todavía regenta el local.

«Desde entonces nos hemos sucedido tres generaciones al frente », explica el encargado, Antonio González. La característica que hemos seguido siempre es la autenticidad. Se trata del mismo edificio que antaño, en el que hemos acometido una amalgama de reformas», añade.

«El horno no se ha apagado desde que comenzó a funcionar»

A lo largo de los 286 años de historia de la casa se han sucedido numerosas anécdotas. Cuentan que hasta mitad del siglo XVIII no pudieron vender carne, vino u otras viandas ya que se perjudicaba a otros gremios. Sólo podía servirse lo que el huésped traía para ser cocinado. Se cree que Goya estuvo empleado allí antes de entrar en la Corte del Rey. En el siglo XIX incorporaron una pastelería en la planta baja. Incluso durante la Guerra Civil el mesón nunca cerró y conserva cicatrices de batalla en una de las rejas del balcón doblada por la metralla.

En el año 2005 recibió el Record Guinness al restaurante más antiguo del mundo puesto que la bodega tiene una pared anexionada al foso de la antigua muralla cristiana de Madrid.  «La continuidad de apertura en el tiempo era una de las condiciones que nos imponían para entrar en el Guinness». Esta idea de solicitar el galardón no nació de los dueños, sino de un jubilado inglés asiduo al local. «Los miembros del comité investigaron por su cuenta y en 1986 nos dieron a nosotros la distinción en vez de a un restaurante de París», explica el actual encargado.

Prueba de la continuidad del Botín es su horno original, que continúa asando con leña de encina la exquisita carne de cochinillo y cordero recomendada en la carta. «El horno no se ha apagado desde que comenzó a funcionar. Las brasas están encendidas 24 horas tras 24 horas», explica Javier Sánchez, subdirector del restaurante.

Un mesón literario

Uno de los grandes amantes del cochinillo fue Ernest Hemingway, quien se inspiró largas horas en este restaurante citándolo en su novela «Fiesta». Otros grandes novelistas estadounidenses como John Dos Passos, Truman Capote o F. Scott Fitzgerald lo mencionaron en sus obras.  Escritores españoles como Benito Pérez Galdós o Ramón Gómez de la Serna también dedicaron palabras a este restaurante singular.

 

El Botín, located in Calle Cuchilleros number 17 and open to the public since 1725, was founded by Frenchman Jean Botin. Upon death, the business was inherited by his nephews and in 1930, ownership passed to the family González Martín, who still runs the place.

“Since then we have been three generations at the helm,” says the manager, Antonio González. We have always preserved its authenticity. This is the same old building, where we have undertaken an amalgam of reforms, “he adds.
 

«The fire has never been put off since it was started»
 
Throughout the 286 years of  history of the house there have been numerous anecdotes. It is said that until mid eighteenth century they could not sell meat, wine or other foods because it was prejudicial to other guilds. Only the food brought by the clients could be cooked and served. Goya was believed to be employed there before entering the King’s Court. In the nineteenth century, a bakery on the ground floor was acquired. Even during the Civil War, the restaurant never closed, battle scars on one of the bars of the balcony bent by shrapnel can still be seen nowadays.
 
 
In 2005 it was awarded with the Guinness Record to the oldest restaurant in the world since the warehouse is annexed to the pit wall of the ancient Christian wall of Madrid. “The continuity of opening in time was one of the conditions imposed to enter the Guinness.” This idea of applying for the award did not come from the owners, but from an English retired and regular client. “The members of the committee researched on their own and in 1986 gave us the distinction instead of a Parisian restaurant,” explains the current manager.
 
Proof of the continuity of El Botín is the original furnace, which continues roasting with oak wood the exquisite pork and lamb meat recommended on the menu. “The  fire has not been turned off since it began operating. The coals are lit 24 hours after 24 hours, “says Javier Sanchez, director of the restaurant.
 
 
Literary Inn

One of the great lovers of roasted pork was Ernest Hemingway, who inspired by long hours in this restaurant, cited it in his novel “Fiesta”. Other major American novelists like John Dos Passos, Truman Capote and F. Scott Fitzgerald mentioned it in their works. Spanish writers like Benito Pérez Galdós and Ramón Gómez de la Serna also devoted words to this unique restaurant.

 


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